Como protegernos del sol en verano

Tomar el sol es excelente para la salud, pero sólo si se hace con seguridad.

Con la llegada del verano los días se hacen más largos, por lo que aumenta el tiempo que pasamos al aire libre y, por lo tanto, la exposición al sol en todos los tramos de edad.

Es de sobra conocido que tomar el sol es excelente para la salud, ya que equilibra el sistema nervioso, tonifica los músculos y combate el cansancio, la depresión o el estrés. Pero, como todo, siempre hay que hacerlo con mesura y tomando unas medidas mínimas de seguridad para que el sol no se transforme de un estupendo amigo en un terrible enemigo.

Los rayos solares, en pequeñas dosis, favorecen la formación de la vitamina D en nuestro organismo, combaten los problemas de falta de calcio en los huesos y los dientes, y en general revitalizan la piel, el cuerpo y la mente. Sin embargo, las radiaciones del sol también pueden ser perjudiciales para el organismo, y cada vez son más los casos de cáncer de piel o melanomas que se habrían podido evitar tomando las precauciones mínimas y necesarias.

¿Cómo protegernos?

Lo mejor para evitar posteriores problemas en la piel es empezar a tomar los rayos solares de manera gradual. Por ejemplo, la primera exposición al sol será de alrededor de diez minutos y las posteriores irán aumentando poco a poco.

Además, es muy importante concienciarnos de la importancia primordial de protegernos del sol con las cremas adecuadas a nuestro tipo de piel. Estas cremas se deben aplicar como mínimo media hora antes de la exposición al sol, y hay que ir renovando la aplicación después del baño o cada dos horas aproximadamente.

Un error muy común lo solemos cometer cuando, al vernos ya morenos, dejamos de aplicarnos la crema protectora. Las radiaciones siguen siendo igual de perjudiciales para la piel por muy bronceados que estemos, por lo que es muy importante seguir protegiéndonos con las cremas adecuadas hasta el final del verano. Estas medidas protectoras se deben extremar en las horas de mayor intensidad de los rayos, que van desde el mediodía hasta las 4 de la tarde. En estas horas lo mejor es evitar exponernos al sol.

¿Qué hacer?

Si a pesar de todo no hemos podido evitar quemarnos con el sol, lo más adecuado es refrescar las zonas quemadas con compresas de agua fría. Si han aparecido ampollas, lo mejor es no pincharlas ni tocarlas.

En caso de una insolación por una exposición prolongada al sol, se debe colocar al afectado en un lugar fresco y en sombra, tumbarlo con las piernas ligeramente elevadas, aligerarlo de ropa y colocar compresas de agua fría en todo el cuerpo.

Lo más recomendable para evitar la deshidratación es tomar mucho líquido y alimentos ricos en sales y agua como el gazpacho o las ensaladas.

Otro caso muy frecuente en la época veraniega es la deshidratación. Si nos encontramos con un caso de este tipo, es conveniente tomar mucho líquido, evitar el exceso de abrigo y la exposición al sol en las horas centrales del día. Tampoco es bueno hacer ejercicio físico intenso en ambientes calurosos.

Lo más recomendable es tomar alimentos ricos en sales y agua como el gazpacho o las ensaladas. Si se presentan síntomas como decaimiento, sed, piel seca, ojos hundidos, mareos o dolor de cabeza, lo mejor es colocar al afectado en un sitio fresco, aplicarle compresas de agua fría en la piel y hacerle beber pequeñas cantidades de líquido.